Elecciones municipales. Ciudad de Buenos Aires. 1918-1940. Resultados por partido y sección electoral.
MATERIALES SOBRE PROCESOS ELECTORALES (1918-1940)
Elaboración y recopilación de información: Luciano de Privitellio.
Desde el momento en el que la coalición roquista vencedora decidió la definitiva federalización de la ciudad de Buenos Aires, su estatuto político fue presa de una notoria ambigüedad. Por un lado, al ser convertida en un distrito electoral nacional fue equiparada a una provincia: la ciudad elige a sus propios diputados y dos senadores. Pero si por este lado la ciudad parecía haber ganado en estatus institucional, en lo que hace a su propio gobierno quedó relegada. Buenos Aires no sólo no es una provincia sino apenas un municipio, sino que, además, en tanto distrito federal, sus autoridades son el Presidente de la Nación y el Congreso Nacional. Por esa razón, la elección de su intendente recayó en el presidente (con el acuerdo del Senado), una situación que sólo se modificó con el cambio de estatuto de la ciudad en ocasión de la reforma constitucional de 1994. Del mismo modo, la existencia de una legislatura local electiva, el Concejo Deliberante, era concebida como una concesión de la autoridad final que corresponde al Congreso. A esta debilidad institucional, se sumó el hecho político de que las elecciones en la ciudad no siempre eran favorables al oficialismo nacional, lo cual derivó en una sucesión constante de intervenciones y normalizaciones del distrito. Las intervenciones solían implicar la disolución del Concejo Deliberante electivo y su reemplazo por comisiones de vecinos elegidas mediante el mismo sistema que el intendente.
Los concejales eran elegidos mediante un sistema de sufragio censatario, según una creencia muy difundida durante el siglo XIX y comienzos del XX que sostenía que en el plano comunal o “administrativo”, a diferencia del estrictamente “político”, sólo debían participar de la franquicia electoral aquellos con intereses concretos en la administración del municipio.
Todo cambió durante los años de entusiasmo reformista. Una nueva concepción del sufragio, en clave regeneradora, la intervención del Concejo en 1914, junto con la presencia de la UCR y el PS en el Congreso, provocaron la apertura de un debate sobre la naturaleza del municipio en general y del voto comunal en particular. El debate culminó con la reforma de la Ley Orgánica Municipal en 1917. En adelante, se estableció un régimen de sufragio universal masculino, se habilitó el voto de aquellos extranjeros que se inscribieran en un padrón especial y se prescribió un sistema de representación proporcional para distribuir las bancas del Concejo. Si bien se podían tachar candidatos de las listas, en cambio no se podían hacer agregados. La ciudad funcionó como un distrito único, pero a los efectos de la organización electoral se utilizaron las 20 secciones o circunscripciones en que se había divido la ciudad luego de la reforma electoral nacional de 1902. Así, aunque a la hora del reparto de bancas todos los votos se sumaban, los resultados solían desagregarse por sección.
Este régimen electoral duró hasta la nueva intervención del Concejo ordenada por Ramón Castillo en 1941; el golpe de 1930 resultó apenas una breve interrupción, pero no modificó el régimen: en enero de 1932 los porteños volvieron a elegir a sus concejales. Luego de 1941 la ciudad no volvería a tener un legislativo electivo hasta la presidencia de Arturo Frondizi.
Luego de la aprobación de la ley de 1917, los comicios comunales se hacían siempre separados de los nacionales, siguiendo una tradición ya instalada que buscaba dividir los temas locales y administrativos de los nacionales: estos últimos se hacían en los primeros meses del año, en cambio los comicios comunales hacia finales de año. Pero en 1933 el presidente Agustín Justo decidió unificarlas, para lo cual hizo aprobar una nueva reforma. Más allá de los argumentos acerca de los costos, para Justo se trataba de evitar una sucesión de elecciones en un distrito que nunca le fue favorable.
Bibliografía
- Luciano de Privitellio, Vecinos y Ciudadanos. Política y sociedad en la Buenos Aires de entreguerras. Buenos Aires, Siglo XXI, 2003.
- Luciano de Privitellio, “Un gobierno reformado para una nueva ciudad: el debate de la ley municipal de 1917” en Francis Korn y Luis Alberto Romero (comp.) Buenos Aires/Entreguerra. La callada transformación, 1914-1945, Buenos Aires, Alianza, 2006.
- Adrián Gorelik, La grilla y el Parque. Espacio público y cultura urbana en Buenos Aires, 1887-1936. Bernal, UNQ, 1998.
- Eduardo Passalacqua, “La autonomía de Buenos Aires. Un ensayo de historia institucional sobre las ideas y las formas de un cambio, y una tentativa de descripción. Resultados actuales y potenciales” en Hilda María Herzen (comp.) Ciudad de Buenos Aires. Gobierno y descentralización. Buenos Aires, CBC UBA, 1996.
- Marcela Ternavasio, Municipio y política: un vínculo histórico conflictivo. Buenos Aires, Tesina FLACSO, 1991.
(http://historiapolitica.com/datos/biblioteca/ternavasio.pdf)
- Marcela Ternavasio, ¿Política municipal o municipios apolíticos? Un debate en la Revista Argentina de Ciencias Políticas” en Darío Roldán (comp.) Crear la Democracia. La Revista Argentina de Ciencias Políticas y el debate en torno a la República verdadera.
Aclaración:
Los datos sobre los resultados han sido extraídos de diferentes diarios: La Nación, La Prensa, El Mundo, Crítica. Como los datos se obtenían del primer recuento no oficial (datos acercados a periodistas y curiosos por fuentes policiales) no siempre eran del todo exactos. Por esa razón, además del hecho de que no siempre el mismo diario consignaba todos los partidos en todas las secciones, en varios casos podrá notarse que los totales no coinciden con la suma de los resultados por sección. No hemos encontrado fuentes oficiales que consignen resultados por sección.
Además de los resultados electorales, se encuentra disponible para consulta el siguiente material complementario: