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La democratización en Asia vista desde América Latina.

 

Fernando Pedrosa (Grupo de Estudios sobre Asia y América Latina. Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe Facultad de Ciencias Sociales. UBA).

Cecilia Noce (Grupo de Estudios sobre Asia y América Latina. Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe Facultad de Ciencias Sociales. UBA).

 

Presentación

Los cambios de régimen político han sido una de las cuestiones más trascendentes en el estudio de las Ciencias Sociales en general y para historiadores y politólogos en particular. Los estudios sobre la democracia, sus quiebres y las causas que los originan es un clásico en la literatura y se remontan a los estudios de Seymour Lipset y Barrington Moore. Desde ese momento hasta hoy hubo un desarrollo muy importante que ha tenido algunos momentos (en especial algunos autores o algunos trabajos) que han ido marcando (y cambiando) los rumbos de este grupo de problemas teórico y empírico.

En una primera instancia hasta los años 80, los aspectos estructurales podían explicar el rumbo del cambio social. A partir de los trabajos de Juan Linz y posteriormente, el clásico enfoque de transiciones de Guillermo O´Donnell, Lawrence Whitehead y Philippe Schmitter, se fue consolidando el rol de los agentes (por sobre los factores estructurales), en particular de las elites políticas de las sociedades en transición.

La llamada transitología fue predominante hasta entrado el siglo XXI cuando comenzó a ser cuestionado por la aparición de nuevos estudios, metodologías y enfoques. Con estos nuevos aportes, la literatura comenzó a alejarse del modelo de las transiciones, ofreciendo explicaciones más amplias y que refexionaban sobre las  condiciones que permitirían la democratización de regímenes autoritarios o el quiebre de regímenes democráticos, sin poner el énfasis en el objetivo final de dicho proceso.

La aparición de conceptos dedicados a regímenes que combinaban aspectos democráticos y no democráticos se puso a la orden del día, sobre todo, para los gobiernos poscomunistas, cuyo desarrollo se mostraba muy distinto al optimismo lineal de los primeros estudios transitológicos. La llamada tercera ola de las democratizaciones (Huntington, 1991) produjo también “autoritarismos competitivos”(Levitsky y Way, 2004) porque las elecciones son un medio válido para acceder al poder, pero no pueden considerarse democráticos porque desde el Estado se ponen todo tipo de trabas para que la oposición nunca llegue a reemplazar al oficialismo.

Pero también volvieron a utilizarse explicaciones estructurales. Por ejemplo Acemoglu y Robinson (2006) postularon que la democratización dependía del conflicto entre ricos y pobres sobre la redistribución. La desigualdad reduciría las probabilidades de democratización porque las élites autoritarias perciben que democratizar en el presente implicaría una suerte de promesa de futuras redistribuciones, con lo cual aumentaría el costo de la democratización. En respuesta a estos últimos, y también a Boix (2003) –otro autor que retoma las consecuencias políticas del desarrollo económico y la desigualdad– Ansell y Samuels (2014) plantean visiones contrapuestas ofreciendo –entre otros– el caso brasileño como prueba de un país desigual y democratizado.

En algunos países de América Latina (Argentina en particular), la Historia reciente se ha dedicado casi por completo a estos procesos (Mira y Pedrosa, 2016), sin embargo, ignorando absolutamente la cuestión del cambio de régimen y asociándose (a veces sin distinción metodológica) con los estudios de la Memoria y el uso del testimonio en primera persona como método privilegiado.

Los debates sobre el tema son inacabados,  por eso la idea del Dossier es aportar un conjunto de textos sobre tres casos de democratización en Asia. Esto permitirá colocar la mirada en nuevos casos y procesos que permitan sumar información, poner a prueba hipótesis que fueron pensadas solo para América Latina y Europa y sobre todo, apostar a que otros escenarios, actores y contextos, ayuden a imaginarse nuevas preguntas que, quizás, sirvan para volver una vez más los casos latinoamericanos.

Los tres países son Camboya, Tailandia y Myanmar (ex Burma y Birmania). Son los elegidos porque en ellos ocurren actualmente procesos que son familiares desde nuestra geografía, que desafían los enfoques de las Ciencias Sociales y porque han sido tratados por la Historia política con herramientas que lejos están de los giros subjetivos de la Historia reciente.

En Camboya, luego de un genocidio la justicia se enfrenta a los problemas y dilemas que su accionar producen en presentes políticos complejos. Además las políticas de desarme y desmovilización ofrecen un ejemplo más para ser leído en clave latinoamericana. En Myanmar, la reciente democratización está mostrando los límites de la poliarquía y las tensiones que sufren hoy los intentos de democratizar sociedad con tradiciones autoritarias (y en un contexto muy diferente a los 80/90 en que Huntington escribió su libro). Por último en Tailandia, donde una inédita experiencia populista (dos hermanos electos sucesivamente) y que fue discontinuada por la corte de justicia primero y  después por un golpe de Estado militar de corte clásico. La coyuntura tailandesa vuelve a poner sobre el tablero las cuestiones de la modernización política y económica como base de la democratización y el tema de liderazgos carismáticos y familiares.

 

Los textos

El trabajo de García del Río, es de utilidad porque ofrece una breve revisión de las transiciones políticas que han experimentado desde finales de la década de los ochenta algunos países de Asia, así como contrastar algunas variables presentes en dichos casos con las que se mencionan en diversos desarrollos teóricos al respecto, como parte de la explicación de los diferentes grados de éxito que han disfrutado dichas transiciones, además del papel que han jugado las mismas para facilitar la integración económica de la región.

El trabajo de Pedrosa y Noce aborda el tema de Myanmar (ex Burma y Birmania). Un país que en los últimos años ha realizado un sorprendente camino hacia a la apertura no exento de dificultades y retrocesos. En este artículo los autores ofrecen un estado de la cuestión sintetizado sobre los debates en temas de democratización, como también una historización del proceso de democratización que les permite afirmar que en Myanmar coinciden tres procesos: la construcción de una nación, Estado y régimen político, lo cual le da a este país su complejidad y originalidad.

El artículo de Menzel pretende reflejar la génesis de los juicios en Camboya referidos al genocidio que transcurrió en dicho territorio en el periodo 1975-1979 bajo el gobierno de Pol Pot. El texto describe el proyecto de los Khmer rojos de instaurar una sociedad agraria basada en una versión extrema del colectivismo maoísta y el terrible costo social que pagaron los Camboyanos. El núcleo del trabajo se refiere a cómo el proceso político que continuó a la caída de Pol Pot debió enfrentar los crímenes cometidos y de qué modo las instituciones internacionales intervinieron para el armado de un tribunal penal internacional que hasta el día de hoy continúa funcionando.

En este sentido es interesante una lectura desde nuestra propia realidad en América Latina a través del debate que ofrece el autor sobre la conceptualización del genocidio repensando las propias características que este tiene según la Convención de la ONU, en relación a lo ocurrido en Camboya y teniendo muy presente tanto la “trama” de los acontecimientos concretos de las matanzas como así también las implicancias de lo político en las propias matanzas, excluidas formalmente de la Convención.

El texto de Adriana Escobar también trata sobre Camboya y las secuelas del conflicto. El objetivo es profundizar los principales programas de desarme, desmovilización y reintegración en Camboya. La importancia de esta tarea no solo tiene que ver con aumentar el conocimiento de esta experiencia en Asia sino su lectura desde América Latina y por ello ha sido originalmente publicado en la revista Colombia Internacional.

El texto de Daniel Toledo Beltrán se dedica a ahondar en el liderazgo del político tailandés Thaksin Shinawatra electo con el voto de los sectores campesinos más empobrecidos y con una mirada populista que apuntaba a superar los estragos de la crisis asiática de 1997, originada precisamente en Tailandia. Thaksin convocó a un “nuevo pacto social” en donde el Estado-asistencialista y benefactor debía desempeñar un rol central, tanto para garantizar la viabilidad de un paquete de reformas sociopolíticas encaminadas a su propia modernización, tanto como para propiciar la realización de negocios empresariales.

 

 

Textos seleccionados para el dossier

 

Bibliografía citada

Acemoglu, D. y Robinson, J. (2006). The Economic Origins of Dictatorship and Democracy. Cambridge: Cambridge University Press.

Ansell, B. W. y Samuels, D. (2014).Inequality and Democratization: An Elite-Competition Approach. Cambridge: Cambridge University Press.

Boix C. (2003).Democracy and redistribution.Cambride: Cambridge Univ Press.

Carothers, T. (2002).“The End of the transition Paradigm”.Journal of Democracy,13 (1), 5-21.

Huntington, S. (1991).The Third Wave: Democratization in the late 20th Century.Norman: University of Oklahoma Press.

Levitsky, S. y Way, L. (2004).“El surgimiento del autoritarismo competitivo. Elecciones sin democracia”.Estudios Políticos. (24), 159-176.

Mira, G. y Pedrosa, F. (2016) Estirando los límites. Nuevas agendas en Historia reciente. Buenos Aires: EUDEBA.