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El nacionalismo argentino durante la 2º mitad del siglo XX.

 

Patricia A. Orbe (CER /UNS – CONICET)

 

Entre 1955 y 1983, Argentina transitó un acelerado proceso de transformaciones, deudor de los cambios iniciados en décadas anteriores y del convulsionado contexto internacional y vinculado al nuevo sentido otorgado al compromiso político por nuevos actores, con proyectos de país en pugna. Entre otros, hubo una profundización del autoritarismo y la represión estatal, intolerancia al disenso, radicalización de los programas políticos, muchos de los cuales apelaron a la violencia y a la eliminación del adversario como instrumento necesario para consagrar sus intereses particulares y sectoriales.
Muchas investigaciones sobre esta etapa se han concentrado en el estudio de partidos y agrupaciones del campo de las tendencias de la izquierda. Parece conveniente ahondar en el conocimiento de los actores sociales que constituyeron el polo de las denominadas “fuerzas de la derecha”, entre cuyas filas encontramos a los sectores nacionalistas tradicionalistas.
Han predominado los estudios sobre el período anterior al derrocamiento del gobierno peronista, en tanto la etapa posterior de su trayectoria recibía una menor atención. Sin embargo, en los últimos años han salido a la luz importantes aportes sobre el nacionalismo y la derecha argentina en la segunda mitad del siglo XX, entre los que se destacan los trabajos de David Rock, Cristián Buchrucker, Leonardo Senkman, Paul Lewis, Daniel Lvovich, Luis Fernando Beraza y Federico Finchelstein. Otros estudios recientes se han concentrado en la reconstrucción de las trayectorias de determinadas agrupaciones de sensibilidad nacionalista como Tacuara, la Juventud Peronista de la República Argentina y la Concentración Nacional Universitaria y la Triple A.
Específicamente relacionados a la problemática de la prensa nacionalista católica post ‘55, queremos resaltar los aportes realizados por Jorge Saborido y Elena Scirica. En el primer caso, se aborda el accionar político concreto de la revista Cabildo, entre 1976 y 1983, en su carácter de “principal órgano de prensa del nacionalismo católico argentino”, proyecto que ha difundido sus resultados en importantes publicaciones nacionales e internacionales. Por su parte, Elena Scira se ha introducido en una sugerente investigación referida a los círculos integristas y tradicionalistas de la Argentina en los años sesenta, deteniéndose en primer lugar en el análisis del funcionamiento, los tópicos discursivos y las vinculaciones de uno de estos grupos, denominado “La Ciudad Católica” y su órgano de prensa, Verbo. En este dossier introducimos un conjunto de trabajos de investigación que abordan diversas temáticas que confluyen en el campo de estudios sobre el nacionalismo argentino durante la compleja etapa iniciada con posterioridad al derrocamiento del peronismo en 1955.

María Celina Fares (UNCuyo) expone la vigencia de ciertas posiciones hispanistas y espiritualistas provenientes del conservadorismo liberal tanto como del “reaccionarismo tradicionalista” que se pusieron de manifiesto en las relecturas de Mayo que tuvieron lugar en el marco del Sesquicentenario dentro del ámbito académico mendocino. La investigadora se centra en las concepciones historiográficas de Edmundo Correas, destacada figura intelectual y política, responsable de la organización de la Universidad Nacional de Cuyo y presidente de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza entre 1961 y 1989.
María Valeria Galván (CONICET – UNLP – UNGS) analiza los aspectos culturales de la trama de grupos nacionalistas y católicos que comúnmente se designan bajo el nombre de Tacuara, a partir de las representaciones que los agentes de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPBA) y la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) construyeron sobre ellos entre 1958 y 1966. Se trata del Movimiento Nacionalista Tacuara, la Guardia Restauradora Nacionalista, el Movimiento Nueva Argentina y el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara. A partir del exhaustivo registro que estos servicios de inteligencia estatal realizaron sobre estas agrupaciones, la autora reconstruye un abanico de manifestaciones simbólicas –pintadas con leyendas, eventos conmemorativos de fechas significativas, el juramento de los aspirantes y los medios de identificación de los militantes-, y pone en evidencia las preocupaciones que generaban en estos organismos las vertientes internas de estos grupos proclives al diálogo y acercamiento con el marxismo o bien con el peronismo proscrito.
Esta vinculación entre el nacionalismo y el peronismo se plantea en el trabajo de Juan Iván Ladeuix (UNMdP), quien estudia la compleja red que contenía a las organizaciones de peronismo de derecha en Mar del Plata entre 1970 y 1976, que llegaron a tener un alto grado de articulación en la formación de la mesa marplatense de la Juventud Peronista de la República Argentina (JPRA). La confluencia de distintas tendencias ideológicas y sectoriales en la conformación de este “fenómeno político, cultural y social” cuestiona el reduccionismo y estimula la realización de estudios similares en otras ciudades del país.
Laura Graciela Rodríguez (CONICET – UNLP – UNGS) analiza el tratamiento que recibían las políticas educativas de la última dictadura desde las columnas de la revista Cabildo, y expone los vínculos que mantuvieron algunos de sus colaboradores con la burocracia del Ministerio de Cultura y Educación, particularmente en el CONICET. Muestra la complejidad de la relación entre Cabildo y el último gobierno de facto, que va más allá de la postura que la revista expresa en sus notas y editoriales.