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Partidos y movimientos políticos en Europa: Una aproximación desde el punto de vista organizativo

Humberto Cucchetti

Presentación
Los textos aquí reunidos corresponden a universos empíricos independientes. Por esta razón, agruparlos en función del presente dossier responde a un criterio lógico que tiende hacia la comparación. En todos ellos sobresale un elemento en común: los elementos organizativos que explican los rasgos de diferentes espacios y experiencias políticas.
Maurice Duverger había anunciado, en su célebre obra Los partidos políticos, que el carácter novedoso de su aporte se apoyaba en alejarse tanto de la interpretación ideológico-doctrinaria que proponía el liberalismo como de la interpretación clasista del análisis marxista para concentrarse, en cambio, en las dinámicas organizativas de los partidos como clave interpretativa de los mismos (Paris, Armand Collin, 1954). Su trabajo inspiró no sólo una renovación en los estudios de las organizaciones partidarias (y al mismo tiempo largas polémicas alrededor del sociologismo legalista por él alentado, su tendencia a la consideración tipológica y sistémica) sino al mismo tiempo la necesidad de ver el fenómeno partidario más allá de sus aspectos programáticos.
Sin embargo, un análisis demasiado global de los partidos políticos, alejado de sus características específicas y singulares, podría reducir esta innovación a la consideración de la “estructura organizativa”. El estudio de los organigramas, de los reglamentos partidarios, los lazos verticales-horizontales reducirían así la comprensión de dichas organizaciones en un nivel estático, la cristalización de una mera superficie funcional que haría inteligible la historia y prácticas de los grupos políticos.
Justamente, nuestro dossier presenta contribuciones a partir de las cuales es posible realizar un análisis transversal de los partidos a partir de considerar lo organizativo de otra manera. Ya no como “estructura” que explicaría automáticamente el funcionamiento de las partes sino como dinámica donde diversos elementos particulares se reúnen. Y en este sentido podemos citar, de acuerdo a cada uno de los autores, cuatro ejes conceptuales movilizados: la idea de sociabilidad, la relación entre militantismo y difusión intelectual, la idea de adhesión y, finalmente, la de “emprendimiento doctrinario”.
El trabajo de Jordi Canal, ESPACIO PROPIO, ESPACIO PÚBLICO. LA SOCIABILIDAD CARLISTA EN LA ESPAÑA DE FINES DEL SIGLO XIX Y PRINCIPOS DEL SIGLO XX, analiza los procesos de renovación política, y finalmente de adopción de la forma partido, en tejidos asociativos y religiosos definidos por su visceral oposición a cualquier aceptación de los mecanismos partidarios. Así, los círculos tradicionalistas representaron el encuadramiento de las fuerzas carlistas desde finales del siglo XIX y su funcionamiento, final y paradójicamente, como partido político. Este funcionamiento encontraba en los espacios de la sociabilidad política un terreno adecuado para la cimentación y consolidación de los vínculos partidarios entre los adherentes y el movimiento tradicionalista.
La contribución de Olivier Dard, LA PART DE LA LIGUE DANS L’IDENTITÉ ET LE RAYONNEMENT DE L’ACTION FRANCAISE, intenta ubicar el lugar del “activismo liguista” en las actividades y sensibilidades históricamente desplegadas por la Action française. Activismo largamente sacralizado y hecho leyenda, en particular por la violencia desplegada antes de la Gran Guerra y las acciones espectaculares de los Camelots du Roi, Dard recuerda la fuerte influencia intelectual de la organización monárquica y nacionalista francesa (la difusión del diario, la importancia directiva de sus dirigentes en tanto que intelectuales y escritores y no “jefes políticos”) reparando igualmente en una cierta “debilidad militante” en tanto que organización callejera y grupo de acción. Esta centralidad intelectual supone reparar en la existencia de determinados rasgos organizativos.
Marc Lazar propone, en LE PARTI ET LE DON DE SOI, una lectura a partir de un aspecto central dentro de las dinámicas presentes en el Partido Comunista Francés: el de la adhesión. Su análisis enfatiza el carácter “integral” que la adhesión (devenir militante) ha representado en los miembros del PCF. Este carácter ha erosionado la distinción entre lo político y lo no político dentro de los significados de la adhesión comunista —al mismo tiempo, ha supuesto recurrentemente apelar a la espinosa aunque igualmente sugerente problemática de las religiones seculares.
Finalmente Alexandre Dézé, en LE FRONT NATIONAL COMME « ENTREPRISE DOCTRINALE», intenta eludir la explicación ideológica clásica así como la reducción de lo político en lo organizativo analizando el Frente Nacional francés como un “emprendimiento doctrinal”. De este modo, el autor se centra en los espacios, actores y mecanismos concretos en los que dicho partido forma, reproduce y amplía sus ideas. En este análisis los aportes taxonómicos o los abordajes macrosociológicos tan utilizados para abordar la organización frontista, tendientes en descubrir su verdadera naturaleza partisana, son cuestionados. La idea de “fuerte intensidad ideológica” es entonces heurística en el estudio de dicho partido político y para nada inconsecuente con su estudio desde lo organizativo.
Decíamos más arriba que, análisis de objetos independientes podían ser reunidos en función de reconocer dinámicas comunicables (aunque siempre específicas) que han alimentado vectores de interpretación o conocimientos más amplios. Entonces, no se trata de ofrecer bellos “ensayos políticos” sino reconstrucciones realizadas por analistas que han reconocido en su profundidad diferentes organizaciones partisanas (en algunos casos no electorales).
Pero podemos señalar un importante telón de fondo igualmente compartido. En todos los casos nos enfrentamos a situaciones que se recrean en un contexto político moderno donde la constitución de una organización idónea para la política es una necesidad imperiosa. En términos de periodización, podemos decir que estamos en presencia de entramados de redes, asociaciones y grupos propios de la vida política del siglo XX, desde sus manifestaciones remotas donde los “grupos reaccionarios” deben adaptar su vida intelectual y asociativa para reproducir un tipo de presencia que será a partir de ese momento “pública”, hasta el Front national como caso de orígenes tardíos y relativamente recientes en la política francesa. En todos ellos, como en otros pertenecientes a otras latitudes, reconoceremos una “fuerte intensidad ideológica”, un sentimiento profundo en la adhesión a la organización, formas de sociabilidad y de arraigo que hacen porosas las distinciones entre lo personal y lo público, lo religioso y lo político. La declinación de estas “formas políticas” (al menos en algunas de sus expresiones concretas) representa todo un tema de reflexión y de estudio que un análisis desde lo organizativo puede contribuir a esclarecer y donde la noción de trayectoria resultaría medular.

Textos