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Prensa y política argentina en el Siglo XX


Sabrina Ajmechet (CONICET-CEHP/UNSAM-UBA)
Germán Friedmann (CONICET-CEHP/UNSAM-UBA)

En los últimos años ha existido una enorme proliferación de trabajos centrados en la relación entre política y prensa, comprendida esta última no sólo como una herramienta auxiliar de la investigación sino como un sujeto a analizar por derecho propio. De este modo, los medios gráficos han tomado un lugar relevante en investigaciones históricas y sociales al estudiarlos como parte del gran entramado político.
Frecuentemente suele ubicarse a fines del siglo XIX y comienzos del siguiente el cambio entre una prensa facciosa, que privilegiaba la opinión por encima de la información, hacia una centrada fundamentalmente en los aspectos comerciales. Aunque estas apreciaciones describen una tendencia, es necesario matizar aquellas separaciones tajantes, considerando que las fronteras entre la prensa decimonónica y la “moderna” son más borrosas, vagas e indefinidas. Los trabajos incluidos en este dossier, que recorren la mayor parte del siglo XX, muestran la pervivencia del compromiso político de la prensa.
Abre esta selección el trabajo de Inés Rojkind “Prensa, manifestaciones y oposición política. La protesta contra la unificación de la deuda en julio de 1901” en el que se analiza el papel cumplido por los diarios en la génesis y el desarrollo de las movilizaciones populares en un momento determinado: cuando durante la segunda presidencia de Roca, el gobierno pretendió unificar las deudas contraídas por el Estado Argentino.
“Patricios y plebeyos: humor conservador en la Argentina de entreguerras” es el título elegido por María Inés Tato. Su artículo se ocupa del humor político desplegado en las páginas de los periódicos La Mañana y La Fronda que, dirigidos por Francisco Uriburu, conformaron un referente ineludible de la oposición conservadora al gobierno radical.
En “Scribere in eos qui possunt proscribere. Consideraciones sobre intelectuales y prensa antifascista en Buenos Aires y París durante el período de entreguerras” Ricardo Pasolini centra su estudio en las revistas Unidad y Nueva Gaceta, editadas por la AIAPE. Su propósito es analizar las relaciones entre los intelectuales y la prensa periódica antifascista porteña, teniendo una inicial mirada comparativa con el mundo europeo del período.
Marcela Gené en su trabajo “Impresos bajo fuego. Caricaturas e ilustraciones en la prensa antifascista porteña (1940-1941)” explora el modo en el que las piezas gráficas, las trayectorias de las artistas que las produjeron y sus redes personales, sociales y políticas contribuyeron a la lucha por la libertad en el contexto de los autoritarismos europeos.
En su artículo “¿Un catolicismo secularizado? Notas sobre el caso de la revista Comunidad” José Zanca analiza algunos de los componentes discursivos de aquella publicación, a la que considera como un agente que aportaría a la secularización interna del catolicismo argentino.
Por último, en un orden estrictamente cronológico, en el estudio “La “campaña antiargentina”: la prensa, el discurso militar y la construcción de consenso”, Marina Franco analiza el imaginario discursivo del gobierno de facto y su articulación con los mensajes de los medios gráficos en uno de los momentos de mayor condensación ideológica que hubo durante la última dictadura.