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Sociabilidades, vida cultural y vida política en el siglo XIX argentino

 

Mercedes Betria UNR- Paris 8

 

El concepto de sociabilidad como categoría de análisis irrumpió en la historia política y social de la mano del historiador francés Maurice Agulhon [1] (1926- 2014) quien, debido a la rápida proliferación de este concepto se interrogaría, años más tarde, sobre su status como objeto de estudio[2]; en efecto el uso extensivo de esta categoría podía exponerlo a licuar su sentido específico.

América Latina, y la Argentina en especial, no estaría exenta de su influjo. La historiografía sobre el Río de la Plata en el siglo XIX haría su propio recorrido reconociendo aquella paternidad a través de los trabajos de Pilar González Bernaldo[3], quien advertiría, también, sobre las imprecisiones metodológicas en las que se incurre a menudo cuando hacemos uso de esta categoría, tan productiva como evasiva[4].

Es que la “sociabilidad” es un objeto difícil de definir de una vez para siempre y, a pesar de su reconocida validez en el campo historiográfico, es legítimo interrogarnos de qué hablamos cuando hablamos de sociabilidades: ¿Es acaso el estudio de las asociaciones tanto políticas, culturales como intelectuales en un momento histórico dado?, ¿son las redes de amistades personales conformadas por las élites políticas y culturales?, ¿son prácticas sociales ligadas a grupos particulares?, ¿son la cristalización de prácticas de cooperación social en lo que denominamos instituciones?, ¿son acaso espacios de sociabilidad autónomos del Estado?, ¿es, en suma, el conocimiento en torno a las diversas modalidades históricas del lazo social? y, por último, ¿son las sociabilidades relaciones de intercambio pacíficas o pueden serlo conflictivas? La respuesta no es taxativa ni exclusiva sino, como intenta reflejar este dossier, se encuentra en todas al mismo tiempo y en dos registros: el formal y el informal, donde los bordes son necesariamente porosos.
Creo que allí radica la potencialidad epistemológica del concepto “sociabilidad”: no tanto por lo que nos permite definir sino por su capacidad de ayudarnos a penetrar en el conocimiento de la vida social, haciendo recortes, intersecciones, entre diversas disciplinas como la antropología, la sociología y la historia que, como se sabe, han valorizado este concepto.
Consideramos que la riqueza de esta categoría se encuentra en lo que el significante “sociabilidad” nos trasmite, la posibilidad de un abordaje de la dinámica de lo social, de aquellas energías que construyen sociabilidad en la cualidad de un ser- ahí sociable; la sociabilidad en tanto vida del tejido social conformado por prácticas políticas y culturales, por lógicas asociativas, formales o informales, que permiten al observador configurar objetos de estudio maleables que trascienden el esquema binario Estado- Sociedad Civil, y que nos dejan entrever tras las formas consagradas en el siglo XIX –la República, la Democracia, el Estado- nación- lo social y lo político en su ser ahí histórico.
Los trabajos aquí reunidos, en su diversidad, expresan lo que queremos destacar, sin pretender conclusiones, en este breve prólogo: la productividad del concepto para estudiar en forma interrelacionada varios aspectos de lo que llamamos vida política y cultural del siglo XIX argentino. Así, en el texto de Pilar González Bernaldo, que inicia el dossier, la sociabilidad permite pensar “regímenes de lo social” , es decir, articulaciones de experiencias, lenguajes y conocimientos sobre lo social a lo largo del siglo XIX argentino; el artículo de Eugenia Molina intenta caracterizar por la vía de la sociabilidad, las redes político- intelectuales conformadas entre las elites desde el momento rivadaviano hasta Caseros; el artículo de Paula Bruno se detiene en un “espacio de sociabilidad” particular, el Círculo Literario de Buenos Aires para estudiar, desde adentro, las lógicas asociativas que marcaron su existencia en la década de 1860. El capítulo de mi autoría intenta comprender la identidad generacional de 1837 como una sociabilidad en sí misma “hecha de” redes de amistades personales donde circulaban hombres e ideas.
Sandra Fernández y Paula Caldo realizan un bienvenido estado de la cuestión, destacando el carácter bifronte de la “sociabilidad” en cuanto objeto de estudio y herramienta metodológica, así como también clarificando el sentido que ha tenido la sociabilidad en los trabajos más representativos de una vasta literatura sobre el tema. Hemos seleccionado, asimismo, la entrada “sociabilidad” del Diccionario de Pensamiento alternativo, redactada por Sandra Gayol quien repasa los significados que tuvo la sociabilidad a lo largo de la historia desde el siglo XVIII.
El dossier concluye con el trabajo de otro experto en la materia, Jordi Canal, cuya semblanza intelectual sobre Maurice Agulhon, clarifica el modo en que la comprensión de la sociabilidad se convertía, en este autor, en un rodeo para dar cuenta de su contemporaneidad, lo que Canal califica de “compromiso republicano”. Una ética intelectual que nos sigue interpelando.

 

Textos que integran el dossier:

NOTAS
1.  La sociabilité méridionale. Confreries et associations en Provence orientale dans la deuxième moitiè du XVIII siècle , dos tomos, 1966.
2.  “La sociabilité est elle objet d’histoire?” en Francois Etienne (Ed.) Sociabilité et société bourgeoise en France, en Allemagne et en Suisse (1750- 1850) , Paris, 1986.
3.  En especial Civilidad y política en los orígenes de la nación argentina. Las sociabilidades en Buenos Aires, 1829- 1862) , Buenos Aires, FCE, 2007. Véase también su prólogo a la primera edición en castellano del libro de Maurice Agulhon El círculo burgués. La sociabilidad en Francia, 1810- 1848, Buenos Aires, Siglo XXI, 2009.
4.  La “sociabilidad” y la historia política” en Jaime Peire (comp.) Actores, representaciones e imaginarios. Homenaje a Francois- Xavier Guerra , Caseros, EDUNTREF, 2007.