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Socialismo en el interior. Socialismo al interior. Prácticas partidarias, cultura política y sociabilidades a “ras de suelo” en el Partido Socialista de la Argentina.

 

Silvana Ferreyra (CONICET- CEHIS- UNMdP)

 

El libro sobre estudios del Partido Socialista en la Argentina, compilado hace ya diez años por Hernán Camarero y Carlos Herrera (2005), continúa siendo una de las principales síntesis académicas sobre el tema. En el prólogo de la obra, los editores efectúan un interesante balance bibliográfico que delinea los avances de un campo todavía en construcción. En ese texto, tan sólo una de sus sesenta y cuatro páginas se dedicaba a los análisis sobre el socialismo en el interior. La ausencia tenía un correlato con la escasez de trabajos sobre el problema y alertaba sobre una vacancia en la agenda historiográfica.

En la última década, el campo de estudios sobre el socialismo ha crecido significativamente. Un síntoma claro de esa expansión ha sido la constitución de la Red de Estudios sobre el Socialismo Argentino (coordinada por Carlos Herrera y Ricardo Martínez Mazzolla). El análisis de la historia de esta fuerza política en distintas localidades y provincias de la Argentina ha sido una de las dimensiones de este crecimiento. Aunque las investigaciones responden todavía a una serie de preocupaciones dispersas, vinculadas a las distintas realidades locales, creemos que la compilación de algunos de estos trabajos puede ayudarnos a esbozar un conjunto de interrogantes en torno al modo en que las experiencias situadas resignificaron al socialismo argentino, matizando una historia partidaria urbana y “capitalinocéntrica”.

Un paralelismo válido puede establecerse con las lecturas “extracéntricas” sobre el peronismo (Macor y Tcach, 2003 y 2013) que han mostrado cómo las reconstrucciones de este movimiento político en la periferia llevaron a repensar algunas de las nociones compartidas sobre la naturaleza del peronismo, al punto de plantearse como alternativa a las visiones ortodoxa y revisionista. Aunque retomando todo el potencial de esta propuesta, nos interesa ser cautos respecto al sesgo “tradicionalista” que una lectura en esta clave podría imponer para el análisis del socialismo, instalando un cuestionario donde las preguntas centrales refieran al nivel de conservadurismo de esta fuerza política o, de signo contrario pero en el mismo sentido, en la búsqueda de los restos de progresismo en espacios tradicionales. Más modestamente, nos interesa identificar el modo en que el análisis del socialismo en el marco provincial y local ha puesto en la agenda la perspectiva microanalítica para el análisis partidario. Partiendo de esta situación, nuestra inquietud no se concentra sólo en el socialismo en el interior, sino que –y principalmente- apunta a analizar el socialismo al interior. El lazo entre ambos enunciados se explica, no tanto por considerar que las relaciones en comunidades pequeñas sean más personales que en grandes unidades de población, sino porque ha sido el análisis del socialismo en el marco provincial y local el que ha puesto en la agenda la perspectiva microanalítica. [1]

Al respecto, suponemos que los análisis de las prácticas partidarias, las representaciones y las sociabilidades políticas en escenarios localizados permitirá construir una historia del socialismo más vinculada a las formas concretas de la política, generando terrenos de debate menos afectos a premisas liberal-democráticas sobre lo que debe ser el comportamiento político de las personas. Aunque esta tensión ya se ha sugerido para otras fuerzas políticas, para el caso del socialismo resulta particularmente relevante pues tanto los actores como una parte de los cientistas sociales que han encarado su estudio compartieron un conjunto de constructos conceptuales que han llevado a imprimir cierto anclaje valorativo idealizado a las prácticas cotidianas de la vida partidaria (Ferreyra, 2011). Esta perspectiva ideal enfrenta al socialismo con el universo de la “política criolla”, protagonizado a lo largo de la historia por conservadores, radicales y peronistas. En el primer espacio se conformaba un ciudadano comprometido gracias a su participación libre en la sociedad civil, cuyas decisiones políticas se basaban en el análisis de los programas y la organicidad de los partidos. En el otro ámbito, las carencias educativas y culturales de los habitantes del país les impedían elegir “racionalmente”, viéndose influenciados por vínculos personales y prácticas venales. En síntesis, creemos que un estudio del partido “a ras de suelo” puede ser más sensible para detectar las interferencias que se generaron entre la dimensión normativa socialista y las prácticas concretas.

Los trabajos seleccionados para este dossier están lejos de agotar el universo de estudios sobre el tema. Hemos buscado atender a una variedad espacial y cronológica, aunque priorizando la elección de autores que hayan tomado la historia del socialismo como eje de sus preocupaciones. Asimismo, nos pareció oportuno incluir trabajos recientes junto a otros ya clásicos, buscando poner en diálogo voces pertenecientes a generaciones diversas. Los límites temporales del dossier buscan identificar a lo largo del siglo XX una fuerza política que pasa por momentos de consolidación, auge, crisis y recuperación; aunque la mitad de los trabajos transitan la exitosa década del treinta y ninguno va más allá de la década del sesenta, cuando las divisiones sucesivas se abren paso en el campo de la “nueva izquierda”(Tortti, 2009). Espacialmente, hemos cubierto las provincias de Buenos Aires, Córdoba, La Pampa y Neuquén, aunque nuevamente más de la mitad de los trabajos se centran en territorio bonaerense, aquel que ha concitado mayor atención.

Más allá de estas divisiones administrativas, los trabajos muestran que el socialismo se desarrolló a partir de nodos y redes regionales, tal como lo evidencian los sucesivos contactos que los trabajos de Cabezas, Martocci y Prislei revelan entre los dirigentes de Bahía Blanca (Buenos Aires), el territorio pampeano y el neuquino. Asimismo, el artículo de Barandiarán muestra los lineamientos de una organización partidaria cuya articulación no se rige estrictamente por límites administrativos y políticos, advirtiendo que la distribución de los centros en los “comités de zona” no solía tener una lógica clara desde el punto de vista geográfico ni de la división electoral existente (p.19).

Los trabajos aquí presentados también permiten profundizar en torno a la cuestión rural, un tema nodal para los socialistas argentinos, contrabalancenado la imagen de un PS capitalino eminentemente urbano y complejizando la visión que sobre este tópico podemos conseguir a partir de las lecturas programáticas. Martocci y Barandiarán se proponen mostrar cómo circularon en las zonas rurales los conocimientos sobre el despliegue del capitalismo agrario. Aunque ambos reconstruyen distintos medios de difusión para este ideario (altoparlantes, películas, radiotelefonía, conferencias, relaciones “cara a cara”) revelan que el material impreso fue el predominante. Martocci coincide con Barandiarán al afirmar que este accionar fue contradictorio: difundían sus ideas de manera escrita, pese a que muchos de los habitantes rurales eran analfabetos (p. 22). Otras contradicciones señaladas por los autores, que seguramente operaron en detrimento de la propaganda rural, fueron la inexistencia de material en lengua extranjera para circular entre los migrantes y cierta minusvaloración de los habitantes del campo, a los que percibían como individuos con entendimiento limitado.

En efecto, el rol que los socialistas le otorgaron a la propaganda escrita fue central, en línea con la visión iluminista y pedagógica de la política que predicaban. Un testimonio fehaciente de la penetración territorial del socialismo puede seguirse a partir de la proliferación de emprendimientos periodísticos partidarios locales que circulaban a la par de La Vanguardia , el periódico del PS a nivel nacional. Para sólo mencionar los recuperados por los autores de este dossier: Juventud (Río Cuarto), Germinal (La Pampa), Luchas de Clases y Nuevos Tiempos (Bahía Blanca), El Despertar de Un Pueblo (Neuquén), Trilladora (periódico rural), La Democracia (Baradero), Tribuna Roja y Verdad (Luján), El Trabajo ( Mar del Plata).

Aunque las publicaciones periódicas son una fuente importante en casi todas las reconstrucciones aquí publicadas, los artículos de Prislei y Martina los toman como objeto central de análisis. Prislei propone pensar “la prensa como vidriera pública que oficia a modo de foro donde resulta pasible localizar e interpretar representaciones de la política y de la sociedad, con el objeto de observar aspectos relevantes tanto en los modos imaginados para incidir en el plano de las creencias colectivas, cuanto en las búsquedas por ejercer la representación de la soberanía popular.”(p.2) Por su parte, siguiendo las páginas de la revista Juventud, órgano de la Juventud Socialista riocuartense, Martina se propone contextualizar las estrategias y acciones elaboradas por el PS local antes y después del ascenso del peronismo a la presidencia.

Los conceptos de culturas políticas e imaginarios políticos traman estos análisis enfocados en las representaciones sociales que le permitieron definir su relación con el “otro” en espacios marginales. Por este camino, Martocci reconstruye los conflictos contra el fascismo, la iglesia y los terratenientes, enfrentamientos que se repiten en el análisis de otros escenarios locales para los años treinta, como el neuquino y el bonaerense. En definitiva, el amplio espectro de cruces que evidencia el enfoque del socialismo en el interior invita a pensar la ausencia del conflicto burguesía/ proletariado en términos menos reformistas de los que se le impugnan al analizar escenarios urbano-industriales.

Bisso avanza en este sentido, indagando en torno a las prácticas concretas de movilización y sociabilidad que el antifascismo argentino supo promover en las localidades del interior bonaerense. Su objetivo es “analizar los alcances y límites de la autonomía existente en las prácticas de recepción y construcción de apelaciones locales que tenían los mencionados círculos socialistas, en relación con la propuesta de discursividad antifascista que emanaba y se distribuía desde los centros políticos nacionales.” (p.8) Los cruces que el autor propone, alternando la dimensión local, provincial y nacional junto con la internacional, muestran la potencialidad del juego de escalas.

Trabajos como los de Bisso, Martocci y Prislei, enfocados en las relaciones entre cultura y política, aportan evidencia para conocer el modo en que los socialistas argentinos desplegaron una prolífica actividad cultural y educativa, enriqueciendo una tradición historiográfica que había focalizado en los vínculos entre socialistas y distintas asociaciones intermedias (clubes, sociedades de fomento, cooperativas, bibliotecas). Aunque centrados en Capital Federal, los estudios de Aricó (1991), Barrancos (1991) o Romero y Gutiérrez (1995) – por sólo mencionar algunos- fueron los primeros en desarrollar la agenda microanalítica para el estudio del socialismo. El artículo de Ferreyra también dialoga con estas investigaciones, que buscaban dar cuenta de un “socialismo desde abajo”, construido a partir de organizaciones sociales y culturales de la sociedad civil y se planteaban como alternativa a los modelos estatalistas. La autora muestra como la tendencia a favor de la descentralización y el convencimiento sobre las virtudes de la sociedad civil que guió esas reconstrucciones históricas se resiente cuando se enfoca el análisis en las experiencias de gestión comunal del socialismo después del peronismo, en la medida en que enfatizaron en la racionalización y la eficiencia como principios centrales para guiar la acción del estado.

En este trabajo, la gestión municipal aparece como otro aporte destacable de los enfoques sobre el socialismo en el interior, pues a la dimensión legislativa del accionar socialista se suma un posible análisis de su accionar en los ejecutivos comunales. En esta línea, Prislei constata un “estrecho umbral de tolerancia para lidiar con dificultades concretas de la gestión de convivencia y confrontación con otros sectores de poder en la experiencia neuquina” (p.42). En efecto, las tramas personales se cruzan con las identidades políticas y las posiciones programáticas complejizando las posibilidades de análisis. En este aspecto, Da Orden llama la atención sobre la importancia que tenían las redes primarias en un partido como el socialista, que hacía de lo ideológico e institucional una de las banderas que lo diferenciaban de las restantes agrupaciones políticas. El éxito partidario del socialismo en Mar del Plata durante los años veinte residió en la centralidad estratégica que los dirigentes del partido ocupaban en distintas asociaciones intermedias de la ciudad, especialmente sociedades recreativas, mutuales no étnicas y gremios patronales, seguidos de los gremios de trabajadores y de mutuales étnicas (sobre todo las italianas).

Esta imagen modernizante del PS también aparece cuestionada en el trabajo de Cabezas, quien aprovecha su análisis sobre los mecanismos partidarios internos a través de los cuales el PS financiaba, organizaba y llevaba a cabo la propaganda para revisitar algunas ideas cristalizadas para la historiografía sobre el socialismo. En particular, colocando al Centro Socialista de Bahía Blanca como foco de su análisis, matiza la visión del PS como un partido estrechamente centralizado a partir de la reconstrucción del proceso de producción de la política a nivel regional, al que nos referíamos anteriormente.

En pocas palabras, en esta introducción no hemos hechos más que visitar un sistema de problemas que podrán encontrar abordados con minuciosidad e inteligencia en los textos del dossier. De este modo, buscamos que el mismo sea una invitación a desarrollar nuevas investigaciones que permitan enriquecer una agenda propia de los estudios sobre el socialismo en el interior.

Textos del dossier:

 

Bibliografía citada

Aricó, José (1991) “Recuperar la memoria de las experiencias comunales” en La Ciudad Futura. Revista de cultura socialista, Nº 28, abril-mayo.
Barrancos, Dora (1991) Educación, cultura y trabajadores, Buenos Aires, CEAL.
Camarero, Hernán y Carlos Herrera (2005) “El Partido Socialista en Argentina: nudos históricos y perspectivas historiográficas”, en Camarero, H. y C. Herrera (eds.) El Partido Socialista en Argentina. Sociedad, política e ideas a través de un siglo, Buenos Aires, Prometeo, pp. 9-73
Ferreyra, Silvana (2011) “Socialismo y peronismo en la historiografía sobre el Partido Socialista” en Revista Prohistoria Nº 15, Rosario, junio, Disponible en: http://ref.scielo.org/xqynms
Macor, Darío y Tcach, César (2003) La invención del peronismo en el interior del país. Santa Fe, Ediciones UNL.
Macor, Darío y Tcach, César (2013) La invención del peronismo en el interior del país II. Santa Fe, Ediciones UNL.
Pérez Branda, Pablo (2011) “Los centros socialistas y sus dirigentes durante la crisis partidaria de 1927. El nacimiento del Partido Socialista Independiente”, en Pérez Branda, P. (comp.) Partidos y micropolítica, Mar del Plata, Suárez, pp. 53-81
Romero, Luis Alberto y Gutiérrez, Leandro H. (1995). Sectores populares, cultura y política. Buenos Aires en la entreguerra, Buenos Aires, Editorial Sudamericana.
Tortti, María Cristina (2009) El “viejo” Partido Socialista y los orígenes de la “nueva” izquierda, Bs.As., Prometeo.

NOTAS
1.  Una excepción a esta tendencia puede verse en Pérez Branda (2011)