Bicentenarios online
“Bicentenario en la Web: Historia y Conmemoración”, Alejandro Morea
“Los sitios web sobre el Bicentenario”, Parolo, Paula
La potencialidad que tiene la utilización de recursos de Internet era, para la mayoría de nosotros, inimaginable hace unas décadas. Hoy la lentitud o falla de nuestro servidor, además de contrariarnos, altera nuestro día de trabajo. De forma tal que podríamos decir que el uso cotidiano de la web se ha convertido en una herramienta importante del trabajo del investigador y del docente, colaborando de manera significativa en el desarrollo de nuestras investigaciones y en la mejora de la calidad de nuestras clases.
Las posibilidades y potencialidades de Internet tienden a una mejora -aunque sea lenta- de la distribución del conocimiento ya que la información esta disponible para todos. La escuela y los docentes pueden convertirse en propiciadores del buen uso de Internet. Digo, buen uso porque sabemos que en una búsqueda pueden obtenerse una cantidad enorme de datos que no siempre sirven y que no son necesariamente confiables. Refinar las búsquedas y discriminar los resultados obtenidos se convierten así en acciones que deberían acompañar necesariamente el uso de Internet y que deben ser enseñadas. De alguna manera tendríamos que poder garantizarnos la fiabilidad de la información y de los contendidos a los que tenemos acceso, y en este punto el desarrollo de una actitud crítica es importante.
Evidentemente, la información disponible y accesible sobre los Bicentenarios no queda fuera de esta necesaria clasificación. La propuesta de contenidos disponibles on line es enorme y cubre las expectativas y necesidades del más diverso y heterogéneo público ya que ha sido concebida por distintos grupos e individuos. Por eso, con habilidades y medios diferentes, los websites proponen a los visitantes contenidos, recursos audiovisuales e interactivos, material pedagógico, datos, etc. en un intento por conectar al usuario con la significación de los Bicentenarios y su proyección en el hoy.
Los gobiernos han hecho suyo este desafío creando páginas propias como por ejemplo: http://www.bicentenario.argentina.ar/ o http://www.bicentenario.gob.mx/, en la que no sólo se ofrecen enlaces con sitios donde se exponen los proyectos del Bicentenario (museos, películas, exposiciones, material didáctico) sino además se promueven concursos, se abren portales temáticos, se impulsan servicios a la comunidad, etc. Además estas fechas fueron motivo de proyectos colectivos que plantearon el desafío de pensar ya no el Bicentenario de cada país sino los Bicentenarios como lo propone el portal Grupo Bicentenario. Todos estos emprendimientos no se agotan en los ejemplos citados, sino que son una parte ínfima de las páginas y portales disponibles en la web.

Sin duda, cada sitio, cada conjunto diagramado y elaborado de contenidos persigue objetivos propios y pone el acento en una selección específica de cuestiones: conectar a los ciudadanos “de a pie” con la historia, actualizar datos, abordajes y miradas sobre los procesos históricos, rescatar actores “olvidados” o/y silenciados, remozar imágenes, proponer nuevas actividades, pensar el hoy en función de los 200 años pasados, etc… Una forma es la elegida por Tu bicentenario, web patrocinada por Telmex, que propone una construcción colectiva de la conmemoración definiéndose como un espacio abierto a una nueva etapa histórica: “En TuBicentenario participamos todos: historiadores, personalidades famosas, estudiantes, amas de casa y, en general, ciudadanos de todo el mundo que aportan información interesante a nuestra forma de conmemorar el cumpleaños de México”. No obstante, esta forma inclusiva y participativa de construcción de la conmemoración no abandona por ello una manera convencional de presentar los procesos históricos ya que reafirma “lo que todos sabemos” legitimándolo a través de la autoría colectiva.
A estas propuestas se agregan las iniciativas que tuvimos los propios historiadores, aquellos que hacemos de la historia nuestra forma de vida. Porque como hemos dicho los Bicentenarios son una excusa imperdible para interesar a todos en el pasado y al mismo tiempo es un interesante desafío. Como señaló Nuria Tabanera García “En compañía de esa fiebre conmemorativa, la historiografía sobre las independencias latinoamericanas podrá proyectar a la sociedad con más eficacia los resultados de la renovación o revisión que en ese ámbito de estudios se está produciendo desde algo más de dos décadas.” [Nuria Tabanera García « Pensar hoy el Bicentenario: sobre las dimensiones actuales de las revoluciones por la independencia de América latina », Amérique Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers ALHIM , 19, 2010 , [en línea], Puesto en línea el 31 décembre 2010. URL : http://alhim.revues.org/index3425.html. Consultado el 17 septiembre 2011.]
En Argentina, casi todos los historiadores participamos de emprendimientos de diverso tipo. Todos nos implicamos de una forma u otra con la posibilidad abierta por estos Bicentenarios. Aquí también un importante grupo de historiadores se pronunció a través de la creación de un sitio web Los historiadores y el Bicentenario. En él cualquiera puede acceder a las discusiones y debates generados en torno al y los Bicentenarios. Gracias a un esfuerzo importante por acercar al público contenidos renovados en formatos nuevos, se presenta un discurso alternativo al que conoce y valida la sociedad.
Otra experiencia interesante, esta vez europea, fue la creación del Observatorio europeo del Bicentenario de las independencias Latinoamericanas, un portal de Redial – Ceisal cuyo fin es la difusión de informaciones sobre las actividades académicas y científicas europeas realizadas en Europa con motivo de las conmemoraciones de los bicentenarios. Este sitio recoge también recursos documentales, datos históricos fundamentales y una selección de los lugares de la memoria que reflejan la presencia de Latinoamérica en Europa.
No debemos dejar de mencionar muchas otras experiencias que si bien no quedaron plasmadas en sitios web, fue gracias a Internet que tomamos conocimiento de su existencia. Así ocurre, por citar un ejemplo, con el “Comité Bicentenario de la Independencia José Manuel Restrepo”, Colombia que fue creado como un grupo académico multidisciplinario “que busca la discusión y preparación de actividades académicas y universitarias para la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de Colombia”.
Pese a que los esfuerzos de los historiadores están bien encaminados para que otras explicaciones del pasado puedan competir en la opinión pública con la ya existentes, con aquellas establecidas en la sociedad hace más de cincuenta años, todavía hace falta hacer esfuerzos y no será una tarea que deban emprender solo los historiadores. Si pudiéramos instalar las preguntas más que las certezas ya estaríamos avanzando en el camino antemencionado. Ciertamente una parte del desafío implicará cambios en el lenguaje que usamos y en las formas que elegimos para trasmitirlo pero también en los abordajes. Aunque resulte contradictorio para hacer inteligible las sociedades del pasado, necesitamos comprender las sociedades del presente y esto implica la forma en la que éstas comprenden y aprehenden el mundo. En este sentido Internet y las nuevas tecnologías digitales abren campos de trabajo que recién estamos empezando a explorar concientes de su potencialidad. Internet nos permitirá multiplicar la distribución de nuevas miradas y preguntas contribuyendo al desarrollo de otras formas de pensar y cuestionar a la sociedad y su historia.



