Dossier. La socialdemocracia y las transiciones a la democracia de la tercera ola (1974-1992)

La socialdemocracia y las transiciones a la democracia de la tercera ola (1974-1992)

Fernando Pedrosa

El objetivo de este Dossier es presentar algunos artículos sobre un tema que no ha sido muy trabajado por los historiadores y que aun queda pendiente de ser completado con nuevas investigaciones: el papel jugado por la socialdemocracia europea en los procesos de transición a la democracia de la ‘tercera ola’ {{1}}.

[[1]]Término acuñado por Huntington y que hace referencia al periodo abierto por las transiciones de Europa del sur y que se extiende hasta las caídas de los regimenes comunistas de Europa del Este, los acuerdos de paz en Centroamérica y el fin de apartheid en Sudáfrica. Ver HUNTINGTON, Samuel: La tercera ola. La democratización a finales del siglo XX. España: Paidós Estado y Sociedad, 1994.[[1]]

Si bien la cantidad y calidad de los estudios sobre las acciones trasnacionales en las transiciones ha crecido en los últimos tiempos {{2}}, el lugar ocupado en ellos por los socialdemócratas, sus liderazgos y organizaciones, ha quedado notoriamente olvidado {{3}}. Lo mismo ha ocurrido entre quienes desarrollaron investigaciones sobre la izquierda en América Latina, muy en boga en los últimos tiempos. Esto podría explicarse por diversos motivos:
[[2]]Por ejemplo MARKARIAN, Vania. La izquierda uruguaya en el exilio y las redes transnacionales de derechos humanos (1972-1976). Cuadernos del CLAEH, No. 89, Montevideo: Centro Latinoamericano de Economía Humana, 2004.[[2]]
[[3]]Con la excepción de MUJAL LEON, Eusebio. European Socialism and the conflict in Central America. Washington: Centrer for Strategic and International Studies, 1989.[[3]]
En primer lugar porque se ha privilegiado el estudio de las izquierdas radicales o armadas, -a lo sumo, abarcando algunos sectores internos de los partidos más importantes- sobre todo, a partir de la revolución cubana. Esto se sostuvo en detrimento de otros proyectos de izquierda democrática que, en muchos casos, fueron sido directamente obviados de la literatura especializada {{4}}.
[[4]]Por ejemplo, en ANGELL, Alan “La izquierda en América Latina desde 1920”, en BETHELL, Leslie (comp.), Historia de América Latina, Tomo 12. Política y sociedad desde 1930. Barcelona: Crítica, 1991. O también MESCHKAT, Klaus: “El Socialismo Latinoamericano y su rescate del pasado”. En Revista iZQUIERDAS, Año 3, Número 7, 2010.[[4]]
Una segunda causa que aportó a este vació en la literatura fue la insistencia en que la apertura de los procesos de transición de la “tercera ola” se habrían debido al accionar exclusivo de los actores nacionales. A partir de los trabajos más destacados en el tema {{5}}, las elites nacionales han tenido un rol preponderante y por ello la posible la influencia del escenario internacional y sus actores ocupó un lugar menor en las investigaciones sobre los procesos de democratización.
[[5]]Sobre todo O´ DONNELL, Guillermo, SCHMITTER, Philippe y WHITEHEAD, Lawrence (Compiladores): Transiciones desde un gobierno autoritario/3. Perspectivas comparadas. Barcelona: Paidós.[[5]]
Al mismo tiempo, uno de los mayores problemas para abordar estos fenómenos fue la tendencia a caracterizarlos en forma separada y opuesta (aspectos nacionales vs. aspectos internacionales). Al interpelarlos de este modo, no quedaba lugar para observar las interacciones entre ellos, punto clave para poder revitalizar el conocimiento sobre lo ocurrido {{6}}. Si bien últimamente las dimensiones internacionales han vuelto a ser objeto de interés y se ha reconsiderado su influencia {{7}}, aun queda mucho por aportar, sobre todo, desde la investigación empírica.
[[6]]Esto ha sido señalado para el caso europeo por PRIDHAM, Geoffrey (Edited) Encouraging Democracy. The international context of regime transition in Southern Europe. Gran Bretaña: Leicester University Press, 1991.[[6]]
[[7]]WHITEHEAD, Lawrence (ed): The International Dimensions of Democratization. Europe and the Americas. Oxford: Oxford University Press, 1992.[[7]]
En tercer lugar, la ausencia de estudios sobre las organizaciones socialdemócratas se ha debido a que parte de los investigadores inscriptos dentro de la llamada “historia reciente” han insistido hasta la terquedad en obviar a los partidos y dirigentes políticos como actores objetos de su estudio {{8}}, particularmente en América Latina {{9}}. Esta llamativa ausencia se observa también en quienes han profundizado en la actividad de las llamadas “redes trasnacionales de defensa” {{10}}, lo cual es una omisión igualmente significativa por el importante rol que jugaron en ellas los partidos y dirigentes europeos.
[[8]]Por ejemplo en LVOVICH, Daniel; BOHOSLAVSKY, Ernesto; FRANCO, Marina e IGLESIAS, Mariana (Compiladores): Problemas de historia reciente del Cono Sur. Volumen I y II. Buenos Aires: Prometeo Libros, 2011.[[8]]
[[9]]Los casos de España y Portugal han sido más trabajados, por ejemplo, POWELL, Charles. La dimensión exterior de la transición española. Revista CIDOB D’Afers Internacionals, 1993, Nº 26, pp: 37-64 y ORTUÑO ANAYA, Pilar. Los socialistas europeos y la transición española. Madrid: Marcial Pons Historia, 2005.[[9]]
[[10]]KECK, Margaret E. y SIKKINK, Kathryn. Activistas sin fronteras. Siglo XXI: México, 2000.[[10]]

Por todo esto, los artículos aquí incluidos buscan aportar otras visiones sobre la cuestión, mostrando la actividad llevada adelante por las organizaciones y líderes socialdemócratas europeos, sus vinculaciones con actores políticos de América Latina y las consecuencias que estas relaciones trasnacionales han tenido en los procesos de cambio de régimen.

Debe señalarse que la producción en la materia no es mucha, justamente por los motivos antes reseñados, por lo cual el conjunto de artículos aquí reunidos configuran un aporte sustantivo en el tema y a la vez dejan abiertas numerosas cuestiones que podrán ser completadas por futuras investigaciones. Se han seleccionado trabajos que tratan sobre las actividades de partidos políticos, líderes, organizaciones no gubernamentales, organizaciones trasnacionales y gobiernos en distintas áreas geográficas de América Latina y España. Esta diversidad permite un amplio dialogo entre ellos que finalmente ofrece una fotografía contundente sobre la importancia de los actores vinculados a la socialdemocracia europea.

Presentación de los artículos que integran el Dossier

El texto de Fernando Camacho Padilla (Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Estocolmo, Suecia) ahonda en las relaciones entre el gobierno sueco encabezado por Olof Palme y el chileno de Salvador Allende y luego, con el de Augusto Pinochet. En dicho período las relaciones de Chile con Suecia fueron las más intensas de toda su historia, tanto en cercanía (con el gobierno socialista) como en conflictividad (con los militares).

El trabajo de Olga Ulianova (Instituto de Estudios Avanzados, IDEA, Universidad de Santiago de Chile) también se enfoca en Chile y en el Partido socialista, mostrando la vitalidad de la acción trasnacional de los partidos políticos, las densas redes en que se insertaban y la importancia que en ello jugaron los socialdemócratas europeos.

El artículo de Raquel Gamus (Universidad Central de Venezuela) es una suerte de resumen de un libro publicado por la autora: GAMUS, Raquel. Una fugaz convergencia. CAP y la IS en Centroamérica. Caracas: Consejo de desarrollo científico y humanístico. Universidad Central de Venezuela, 1990; y se centra en el liderazgo de quien fuera uno de los políticos más importantes y polémicos de la región: Carlos Andrés Pérez. La actividad internacional del venezolano fue muy intensa, sobre todo, durante su primera presidencia (1974-1979) y los años que le siguieron hasta volver a encabezar el gobierno en 1990. CAP –como habitualmente se lo conocía en su país- fue un actor que estuvo muy presente en los hechos más importantes de la época y además era un dirigente clave en la Internacional Socialista. Este artículo es el más antiguo de los aquí presentados, pero mantiene la actualidad en los resultados de su investigación. De todos modos, la autora escribió un post scriptum -especialmente para este Dossier- que puede enmarcarse en los debates abiertos en Venezuela con motivo del fallecimiento del ex presidente y en la peculiar situación que vive el país desde que el Coronel Hugo Chávez accedió al poder.

La ponencia de Belén Blázquez Vilaplana (Universidad de Jaén, España) es una síntesis de su libro BLAZQUEZ VILAPLANA, Belén. La proyección de un líder político: Felipe González y Nicaragua 1978-1996. Centro de Estudios Andaluces: Sevilla, 2006; y se enfoca en otro liderazgo muy potente, aunque más vinculado a la década de los años de 1980, el del español Felipe González. A partir de su relación con el panameño Omar Torrijos, González desarrollo una fuerte vocación por los asuntos de Centroamérica y que aquí son analizados con profundidad, especialmente los ligados a Nicaragua y la revolución sandinista.

El trabajo de Fernando Pedrosa (Universidad de Buenos Aires) es una aproximación desde la historia comparada que pone énfasis en la construcción de una red de relaciones y vínculos personales como sostén de la expansión de la Internacional Socialista a partir del año 1976, cuando el máximo líder del socialismo alemán, Willy Brandt fue designado presidente de la organización socialdemócrata. En el texto se observa de qué modo la organización socialdemócrata fue generando estrategias flexibles e inclusivas para sumar a ellas a los principales referentes de América Latina. Finalmente propone una agenda posible de investigación sobre la historia reciente de América Latina.

El artículo de Antonio Muñoz Molina (Instituto Europeo de Florencia, Italia) es el único enteramente dedicado a la coyuntura europea centrándose en la incidencia de la fundación socialdemócrata alemana Friedrich Ebert Stiftung (FES) en el proceso de transición a la democracia en España y particularmente en la relación con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Esta investigación también posee relevancia para América Latina ya que la FES tomó su experiencia en España como una suerte de laboratorio de pruebas que luego fueron repetidas en latinoamericana. La FES se instaló en diversos países pero tuvo su base principal en la Venezuela de Carlos Andrés Pérez desde donde financió gran parte de la expansión de la socialdemocracia y editaba la revista Nueva Sociedad.

Textos




Dossier. Partidos y movimientos políticos en Europa: Una aproximación desde el punto de vista organizativo

Partidos y movimientos políticos en Europa: Una aproximación desde el punto de vista organizativo

Humberto Cucchetti

Presentación
Los textos aquí reunidos corresponden a universos empíricos independientes. Por esta razón, agruparlos en función del presente dossier responde a un criterio lógico que tiende hacia la comparación. En todos ellos sobresale un elemento en común: los elementos organizativos que explican los rasgos de diferentes espacios y experiencias políticas.
Maurice Duverger había anunciado, en su célebre obra Los partidos políticos, que el carácter novedoso de su aporte se apoyaba en alejarse tanto de la interpretación ideológico-doctrinaria que proponía el liberalismo como de la interpretación clasista del análisis marxista para concentrarse, en cambio, en las dinámicas organizativas de los partidos como clave interpretativa de los mismos (Paris, Armand Collin, 1954). Su trabajo inspiró no sólo una renovación en los estudios de las organizaciones partidarias (y al mismo tiempo largas polémicas alrededor del sociologismo legalista por él alentado, su tendencia a la consideración tipológica y sistémica) sino al mismo tiempo la necesidad de ver el fenómeno partidario más allá de sus aspectos programáticos.
Sin embargo, un análisis demasiado global de los partidos políticos, alejado de sus características específicas y singulares, podría reducir esta innovación a la consideración de la “estructura organizativa”. El estudio de los organigramas, de los reglamentos partidarios, los lazos verticales-horizontales reducirían así la comprensión de dichas organizaciones en un nivel estático, la cristalización de una mera superficie funcional que haría inteligible la historia y prácticas de los grupos políticos.
Justamente, nuestro dossier presenta contribuciones a partir de las cuales es posible realizar un análisis transversal de los partidos a partir de considerar lo organizativo de otra manera. Ya no como “estructura” que explicaría automáticamente el funcionamiento de las partes sino como dinámica donde diversos elementos particulares se reúnen. Y en este sentido podemos citar, de acuerdo a cada uno de los autores, cuatro ejes conceptuales movilizados: la idea de sociabilidad, la relación entre militantismo y difusión intelectual, la idea de adhesión y, finalmente, la de “emprendimiento doctrinario”.
El trabajo de Jordi Canal, ESPACIO PROPIO, ESPACIO PÚBLICO. LA SOCIABILIDAD CARLISTA EN LA ESPAÑA DE FINES DEL SIGLO XIX Y PRINCIPOS DEL SIGLO XX, analiza los procesos de renovación política, y finalmente de adopción de la forma partido, en tejidos asociativos y religiosos definidos por su visceral oposición a cualquier aceptación de los mecanismos partidarios. Así, los círculos tradicionalistas representaron el encuadramiento de las fuerzas carlistas desde finales del siglo XIX y su funcionamiento, final y paradójicamente, como partido político. Este funcionamiento encontraba en los espacios de la sociabilidad política un terreno adecuado para la cimentación y consolidación de los vínculos partidarios entre los adherentes y el movimiento tradicionalista.
La contribución de Olivier Dard, LA PART DE LA LIGUE DANS L’IDENTITÉ ET LE RAYONNEMENT DE L’ACTION FRANCAISE, intenta ubicar el lugar del “activismo liguista” en las actividades y sensibilidades históricamente desplegadas por la Action française. Activismo largamente sacralizado y hecho leyenda, en particular por la violencia desplegada antes de la Gran Guerra y las acciones espectaculares de los Camelots du Roi, Dard recuerda la fuerte influencia intelectual de la organización monárquica y nacionalista francesa (la difusión del diario, la importancia directiva de sus dirigentes en tanto que intelectuales y escritores y no “jefes políticos”) reparando igualmente en una cierta “debilidad militante” en tanto que organización callejera y grupo de acción. Esta centralidad intelectual supone reparar en la existencia de determinados rasgos organizativos.
Marc Lazar propone, en LE PARTI ET LE DON DE SOI, una lectura a partir de un aspecto central dentro de las dinámicas presentes en el Partido Comunista Francés: el de la adhesión. Su análisis enfatiza el carácter “integral” que la adhesión (devenir militante) ha representado en los miembros del PCF. Este carácter ha erosionado la distinción entre lo político y lo no político dentro de los significados de la adhesión comunista —al mismo tiempo, ha supuesto recurrentemente apelar a la espinosa aunque igualmente sugerente problemática de las religiones seculares.
Finalmente Alexandre Dézé, en LE FRONT NATIONAL COMME « ENTREPRISE DOCTRINALE», intenta eludir la explicación ideológica clásica así como la reducción de lo político en lo organizativo analizando el Frente Nacional francés como un “emprendimiento doctrinal”. De este modo, el autor se centra en los espacios, actores y mecanismos concretos en los que dicho partido forma, reproduce y amplía sus ideas. En este análisis los aportes taxonómicos o los abordajes macrosociológicos tan utilizados para abordar la organización frontista, tendientes en descubrir su verdadera naturaleza partisana, son cuestionados. La idea de “fuerte intensidad ideológica” es entonces heurística en el estudio de dicho partido político y para nada inconsecuente con su estudio desde lo organizativo.
Decíamos más arriba que, análisis de objetos independientes podían ser reunidos en función de reconocer dinámicas comunicables (aunque siempre específicas) que han alimentado vectores de interpretación o conocimientos más amplios. Entonces, no se trata de ofrecer bellos “ensayos políticos” sino reconstrucciones realizadas por analistas que han reconocido en su profundidad diferentes organizaciones partisanas (en algunos casos no electorales).
Pero podemos señalar un importante telón de fondo igualmente compartido. En todos los casos nos enfrentamos a situaciones que se recrean en un contexto político moderno donde la constitución de una organización idónea para la política es una necesidad imperiosa. En términos de periodización, podemos decir que estamos en presencia de entramados de redes, asociaciones y grupos propios de la vida política del siglo XX, desde sus manifestaciones remotas donde los “grupos reaccionarios” deben adaptar su vida intelectual y asociativa para reproducir un tipo de presencia que será a partir de ese momento “pública”, hasta el Front national como caso de orígenes tardíos y relativamente recientes en la política francesa. En todos ellos, como en otros pertenecientes a otras latitudes, reconoceremos una “fuerte intensidad ideológica”, un sentimiento profundo en la adhesión a la organización, formas de sociabilidad y de arraigo que hacen porosas las distinciones entre lo personal y lo público, lo religioso y lo político. La declinación de estas “formas políticas” (al menos en algunas de sus expresiones concretas) representa todo un tema de reflexión y de estudio que un análisis desde lo organizativo puede contribuir a esclarecer y donde la noción de trayectoria resultaría medular.

Textos