Dossier: Conmemoraciones, monumentos y transformación urbana en la primera mitad del siglo XX. Algunas reflexiones sobre los centenarios de México, Argentina y Uruguay.

ISSN sección Dossier 2618-415x

Gabriela Couselo (UNR)

Los bicentenarios en América Latina fueron un impulso notable para el análisis historiográfico sobre lo que había sucedido cien años antes. En este contexto emergió una multiplicidad de artículos, libros y publicaciones diversas que analizan las conmemoraciones centenarias incorporando entre sus preocupaciones la transformación urbana. Los casos seleccionados presentan algunas similitudes y varias diferencias que funcionan como disparadores para la reflexión.

México celebró su centenario en 1910, al cumplirse cien años del acontecimiento conocido como “el Grito de Dolores”, hecho protagonizado por el cura Hidalgo el 16 de septiembre. Con el paso del tiempo, y luego de la consagración del acontecimiento y su protagonista como los más destacados en la búsqueda de la Independencia de México, esta fecha se convirtió en la fiesta nacional más importante. Cabe aclarar que, si bien en 1910 todavía existían controversias respecto al héroe y la fecha, la urgencia de Porfirio Díaz por celebrar el centenario terminó inclinando la balanza a favor de Hidalgo y quedó relegado a un segundo lugar el reconocimiento a Iturbide y la entrada del Ejército Trigarante a la ciudad de México que había sucedido el 27 de septiembre de 1821.

Argentina también conmemoró su centenario en 1910, dado que en esa fecha se cumplía un siglo de la Revolución de Mayo. Este acontecimiento, aunque originado en la antigua capital del Virreinato del Río de la Plata, fue adquiriendo, no sin vaivenes, el estatus de cumpleaños de la patria. En ambos países, estos acontecimientos no marcaron el cierre de los procesos revolucionarios, sino que significaron el inicio de largos y sinuosos caminos de guerras civiles y disputas políticas hasta llegar a consolidarse como estados nación a fines del siglo XIX.

En Uruguay, si bien más adelante se buscó rescatar al año 1810 y la figura de Artigas, el centenario generó una disputa política entre dos fechas. Por un lado, el 25 de agosto de 1825, fecha de la declaratoria de la independencia nacional, estaba identificada con el partido blanco; mientras que el 18 de julio de 1830, día de la jura de la primera carta constitucional, fue apropiado por el partido colorado. Si bien existió un debate legislativo al respecto, lo interesante de este caso es que el centenario se transformó en un período de cinco años, iniciando con la publicación del álbum alusivoen 1925 y concluyendo con la inauguración del estadio Centenario en 1930.

Teniendo en cuenta los diálogos posibles sobre disputas de fechas, coincidencias de años de aniversario y rol de los gobiernos de aquel entonces, los textos seleccionados se centran en un aspecto particular de las conmemoraciones centenarias: el modo en que impactaron en el diseño de las ciudades, la arquitectura y la monumentalización. En los tres casos el rol del Estado fue fundamental, instrumentando estrategias que pretendían generar la sensación de que toda la ciudadanía participaba de la toma de decisiones respecto de lo que se quería conmemorar y del modo en que debía ser plasmado en el espacio público.

Antes de avanzar, resulta necesario sintetizar lo que entendemos por monumento en el contexto de los centenarios. Particularmente desde fines del siglo XIX y principios del siguiente, estos grupos escultóricos destinados al espacio público tuvieron como finalidad la construcción y consolidación de una identidad nacional que legitimara a estos nuevos estados. Se trataba de artefactos que pretendían traer al presente acontecimientos y personas seleccionadas como relevantes para estas comunidades en el pasado y que, en cierta medida, siguieran teniendo vigencia. Estos monumentos, entonces, se relacionaban con el pasado/origen de esas naciones, al mismo tiempo que embellecían las ciudades y creaban un espacio público para ser apropiado por los ciudadanos señalando sitios históricos y transformando otros en lugares de memoria.[1]

En este sentido, el contexto de los centenarios en México y Argentina fue particularmente prolífico en la estatuaria conmemorativa, ya que en ambos casos se buscó consolidar una imagen de nación que pudiera verse reflejada en el espacio público. Si bien, entonces, encontramos otro punto de contacto entre ambos países, lo cierto es que, mientras que México trató de reemplazar o integrar los monumentos de la época colonial con los de la nación, las ciudades argentinas eran prácticamente un lienzo en blanco que se presentaba como la oportunidad de instalar efemérides significativas en el calendario litúrgico nacional y próceres en el panteón de héroes.

El contexto del centenario de Uruguay difiere levemente de los anteriores, ya que desde la década de 1920 las preocupaciones en torno a las ciudades fueron mutando del higienismo y delineamiento de las calles, a aspiraciones más técnicas y científicas. De este modo, contemporáneo a los festejos del centenario se produjo una de las grandes innovaciones del período: la emergencia del urbanismo. Durante estos años se logró un consenso sobre la necesidad de una nueva disciplina que resultara superadora de las prácticas que se venían ensayando para solucionar los problemas de las ciudades. En este sentido, el urbanismo adoptó procedimientos analíticos y conceptuales de otros saberes ya legitimados –como la biología y la medicina– en su voluntad de constituirse como ciencia. En este marco, los planes reguladores, con los fundamentos científicos expresados en el expediente urbano, constituyeron la originalidad y la expresión de los problemas de la ciudad que proponían estos urbanistas.[2] 

El dossier, entonces, propone un acercamiento a los centenarios a partir de la reflexión sobre la transformación urbana pero sin dejar de revisitar las disputas historiográficas y las imágenes de nación que circularon en esos contextos. Nuestra sugerencia de lectura sigue el orden que presentamos a continuación.

El artículo de Fernando Diez funciona como introducción a los otros textos, ya que propone un recorrido histórico y conceptual sobre los modos en que la arquitectura, la escultura y el urbanismo afectaron e imaginaron la ciudad. A lo largo de su escrito, el autor recorre definiciones como alegoría y monumento desde la Antigüedad Clásica, proponiendo un recorrido por Buenos Aires para analizar las formas en que se habitó y organizó su espacio público desde el Centenario hasta el siglo XXI. Si bien la propuesta se centra en la capital de Argentina, los autores, conceptos y variables a los que recurre funcionan para pensar otras ciudades y otros momentos.

El texto de Tomás Pérez Vejo plantea la necesidad de repensar el modo en que la historia funcionó como mecanismo para exaltar la identidad nacional. En el caso mexicano, una y otra fueron parte de un debate entre las dos facciones políticas que se habían disputado el gobierno del país durante el siglo XIX: liberales y conservadores. Los festejos, que finalmente conciliaron ambas posturas, solo pueden entenderse como el modo en que Porfirio Díaz, sin prever en ningún momento que su final estaba próximo, propuso una versión de la historia y la nación mexicana que era tanto producto del pasado prehispánico como de la conquista. El autor propone un análisis de discursos pronunciados en actos y celebraciones, pero también en inauguraciones de monumentos, por lo que permite una primera introducción al modo en que, principalmente la ciudad de México, fue transformada por las obras del centenario.

Los artículos que siguen, de Ramona Pérez Bertruy y Verónica Zárate Toscano respectivamente, analizan con más detalle las obras del centenario de México. Pérez Bertruy aporta una síntesis de las intenciones de Porfirio Díaz en las obras proyectadas, recorriendo una enorme cantidad de inauguraciones, organizándolas según el área a la que iban dirigidas e identificándolas por su presencia e impacto en la prensa de la época. Por su parte, Zárate Toscano analiza la versión de la historia de México que realiza Vicente Riva Palacio y cómo se refleja en la monumentalización que se va a desplegar durante el centenario. Ambas autoras consultan numerosas y variadas fuentes, lo que aporta a sus trabajos un nivel de exhaustividad notable. Para destacar también del texto de Zárate Toscano es que la reflexión abarca a las obras en sí, los lugares de emplazamiento y los destinatarios de los homenajes, cerrando su texto con los cambios que se pueden observar a partir de la revolución de 1910.

Para el caso argentino, proponemos, en primer término, la lectura de la ponencia de Álvaro Fernández Bravo, un texto que no pierde su vigencia y vitalidad por la gran cantidad de variables que considera para comparar los cambios vivenciados por la Ciudad de Buenos Aires y Río de Janeiro durante las conmemoraciones centenarias en 1910 y 1922 respectivamente. En particular, nos interesa el modo en que incorpora la perspectiva de la historia de la cultura material e historiza el concepto de patrimonio. A lo largo del ensayo, el autor juega con la idea de museo aplicándola a diferentes niveles. Además de la existencia del museo en sí como el espacio destinado a la conservación del patrimonio, Fernández Bravo propone a los álbumes del centenario como “libros museo” y a las ciudades como museos destinados a la conservación de distintos objetos. Inclusive, al analizar los discursos de los intelectuales en contra del materialismo, califica al Diario de Gabriel Quiroga de Manuel Gálvez como un museo de Argentina en el que se exponen las diferentes regiones del país. Por último, se trata de un texto que enfatiza que tanto en Buenos Aires como en Río de Janeiro estas eran celebraciones del presente en la que el pasado funcionaba como legitimador, destacando también que en ambos países coincidió con el ocaso de los regímenes políticos vigentes en aquel entonces.

El texto de mi autoría es un capítulo de mi tesis doctoral sobre el Monumento Histórico Nacional a la Bandera ubicado en la ciudad de Rosario en el que me ocupo de analizar la propuesta que Lola Mora empezó a imaginar en los primeros años del siglo XX. Allí analizo el modo en que los festejos del centenario se vivenciaron en Rosario –una ciudad que no es la capital del país ni de su provincia– y los vaivenes que sufrió el proyecto de Lola Mora, abandonado definitivamente en 1925. Haciendo foco en un caso particular, entonces, reflexiono sobre el modo en que la Comisión Nacional del Centenario buscaba contagiar la euforia de los festejos a las provincias y ciudades alejadas de Buenos Aires, proponiendo conmemoraciones que ligaran el pasado de esos lugares con la historia de la nación. El capítulo cierra con la recuperación de los restos del monumento de la escultora tucumana, que fueron incorporados en la década de 1990 al paseo que une el actual monumento a la bandera con la plaza principal de la ciudad.

Para el caso de Uruguay, presentamos el texto de Ernesto Spósito, ya que resulta un buen punto de partida para entender el centenario uruguayo como un período que abarca los cinco años que van de 1925 a 1930, destacando que el comienzo y el final dan cuenta de una disputa por dos visiones del pasado nacional. Al mismo tiempo, el autor incorpora a la reflexión el batllismo y el modo en que instala la idea del Uruguay moderno que, en cierto sentido, sobrevive hasta la actualidad. De este modo, el centenario es una oportunidad para revisar los cambios urbanos que se observan en la década de 1920 hasta llegar a las discusiones sobre el plan regulador de Montevideo de 1931.

En relación a este plan, Lucio de Souza propone que funciona como el cierre del período de conmemoraciones, festejos e inauguraciones del centenario uruguayo. En su artículo, el autor retoma las lecturas tradicionales del plan: aquellas que lo ubican como un proyecto fallido del CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna) y las que se centran en la figura de Mauricio Cravotto, su autor. Lo interesante del texto es que, al mismo tiempo que ubica al plan en el contexto del desarrollo del urbanismo en Uruguay, reflexiona sobre la necesidad de modernizar Montevideo e incorpora las influencias que tuvo. De este modo, el urbanismo aparece como una disciplina joven, que surge justamente en esta década, que se complementa con el arte y la arquitectura en la puesta a punto de las ciudades en el marco del centenario.

El recorrido propuesto no pretende limitar las lecturas posibles sobre las transformaciones urbanas impulsadas durante los centenarios. De hecho, la intención es la contraria: que funcione como una invitación a la exploración y la lectura de la gran cantidad de producciones que circulan sobre estos temas. El pasado que decidimos recordar y el modo en que lo recordamos, por suerte, siguen siendo temas de interés para historiadores e historiadoras que encuentran nuevas fuentes e interrogantes a partir de los cuales analizarlos.

[1] Nora, Pierre (1984-1992), Les liux de mémorie, Paris, Gallimard.

[2] Rigotti, Ana María (2014). Las invenciones del urbanismo en Argentina 1900-1960: inestabilidad de sus representaciones científicas y dificultades para su profesionalización. Tesis de Doctorado, Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Datos de publicación on line: UNR Editora. Editorial de la Universidad Nacional de Rosario. Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño; A&P, 2014. E-Book. – (Tesis doctorales)

Textos seleccionados para el dossier:

Diez, Fernando (2021). Buenos Aires y la declinación de lo sagrado, Temas de la Academia, Academia Nacional de Bellas Artes, Argentina, abril 2021, pp. 31 a 41.

Pérez Vejo, Tomás (2010) El Centenario de 1910 y las polémicas sobre el pasado de la nación. En XIV Encuentro de Latinoamericanistas Españoles: congreso internacional. Universidade de Santiago de Compostela, Centro Interdisciplinario de Estudios Americanistas Gumersindo Busto; Consejo Español de Estudios Iberoamericanos, 2010. p. 453-466.

Pérez Bertruy, Ramona I (2010). Obras emblemáticas del Primer Centenario de la Independencia nacional. Boletín del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 2012, vol. 15, no 1-2, pp. 183-201.

Zárate Toscano, Verónica (2010). Los hitos de la memoria o los monumentos en el centenario de la independencia de México. Ópera imaginaria en una obertura y tres actos, Historia Mexicana, vol. LX, núm. 1, julio-septiembre, 2010, pp. 85-135.

Fernández Bravo, Álvaro (2004). Celebraciones centenarias: nacionalismo y cosmopolitismo en las conmemoraciones de la Independencia. Buenos Aires, 1910 – Río de Janeiro, 1922. II° Congreso Internacional de Literatura CELEHIS, Universidad Nacional de Mar del Plata.

Couselo, Gabriela (2023). “El monumento a la bandera de Lola Mora, del Centenario a la década de 1920”. Rosario y el Monumento Histórico Nacional a la Bandera. La ciudad y la representación del pasado nacional entre 1872 y 1957, Tesis de Doctorado, Universidad Nacional de Rosario, Argentina.

Spósito, Ernesto (2006). Centenario moderno. Apuntes: Revista de estudios sobre patrimonio cultural, 2006, vol. 19, no 2, pp. 274-283. 

De Souza, Lucio (2017). Revisita al Plan Regulador para Montevideo de 1930: Invenciones y redes en torno al advenimiento del urbanismo científico en Uruguay. Registros. Revista de Investigación Histórica13(2), 63-82.